España
está llena de Indiana Jones. Según el último informe sobre
población activa, la tasa de paro ronda el 20%, lo que vienen siendo
unos 4.574.700 Indiana Jones registrados en el SEPE (antiguo INEM)
en busca del Trabajo Perdido. Si tenemos en cuenta que en España
somos casi 23 millones de personas en edad de trabajar, parece que
el número de desempleados no es muy alarmante, o eso nos quieren
hacer creer. Pero nada más lejos de la realidad. La cifra es
demasiado alta. Ellos lo saben y nosotros lo sabemos. Y más si tú
eres uno de esos Indianas que están sudando la gota gorda para
encontrar el gran tesoro: un trabajo.
Los factores para
encontrar trabajo son muchos y muy variables. Depende de tu
formación, tu experiencia, tu edad, tu lugar de residencia, tu
capacidad de mutar en ser con dos o tres cabezas independientes y
polivalentes… Porque amigo, las empresas saben que con la que está
cayendo pueden pedir requisitos escandalosamente impensables y
ofrecer unas condiciones que ni en las galeras de los romanos,
pagando sueldo de becario a un profesional con muchos años de
experiencia y capaz de bajar la luna con una mano mientras que con la
otra te hace un asiento contable.
Si tienes la suerte de
ser un Indiana en busca de tu primer empleo, estás de “enhorabuena”,
hay trabajo para parar un tren de cercanías en hora punta. Eso sí,
sin remunerar o muy mal remunerado para todo lo que vas a tener que
currar durante los tres meses (o seis si te renuevan en las mismas
condiciones) y con unas expectativas de pillar cacho en la empresa
muy muy pequeñas (aunque te venderán lo contrario al principio,
para que los grilletes de la esclavitud te aprieten menos).
Lo peor de todo es que no
sólo las becas o prácticas son trabajos cercanos a la explotación.
Lamentablemente cuando hablamos de buscar empleo, lo primero que nos
sale implorar es que sea digno. Es indignante, válgame la paradoja,
que nos acordemos de la dignidad cuando buscamos trabajo porque
ciertamente la oferta se acerca más al concepto de basura:
exigencias y requisitos “plus-ultra” ante condiciones y
remuneraciones que ríete tú de los latigazos que les daban a los
que construyeron las pirámides de Egipto.
Pero amigo, no desesperes
si te encuentras en ese túnel perseguido por una roca-bola gigante.
Siempre nos quedará emprender (ja), emigrar (ja ja) o votar para que
haya un cambio en el Gobierno, a ver si con otros la cosa mejora (ja
ja ja).
Ángela Cowar

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