¿Cuántas
veces has oído hablar del Karma? Es un concepto que está muy de
moda, aunque verdaderamente es algo de lo que se ha hablado toda la
vida bajo otras acepciones. Llámalo destino, llámalo “la vida te
devuelve lo que das”, llámalo justicia divina… el caso es que el
Karma se ha instalado en nuestra sociedad y está pisando muy fuerte,
tanto que hay quien le profesa una profunda devoción.
El
Karma (creencia central en la doctrina del hinduismo) es una
energía trascendente que se deriva de los actos de las personas y se
interpreta como una ley cósmica de retribución o de causa y efecto.
El “donde las dan las toman” de toda la vida, vaya.
Y claro, como todas las
fuerzas que rigen nuestro mundo, el Karma también tiene su lado
positivo y su lado negativo, y cuando nos la devuelve en negativo es
cuando viene eso de “¡mardito karma, por qué a mí!” (Acentúese
la R en “maRdito”, que le da un tono dramático muy interesante).
Pues seguramente porque en un pasado las has liado parda y no podías
quedar impune: ¿Que dejaste a una persona que te quiso mucho?
Tranquilo, ya te romperán el corazón a ti. ¿Que te reíste del
defecto de alguien sin pensar que quizá esa persona no lo estaba
pasando bien? No te preocupes, te van a caer como panes cuando peor
te encuentres. ¿Que le diste la espalda a un amigo cuando más te
necesitaba? No lo dudes, vas a sentir la soledad en tus carnes.
Obviamente pensarás que tú eres buena gente y que el Karma será
benévolo contigo, pero siento decirte que a la mínima cagada, el
karma estará ahí tomando nota, porque es como una especie de Reyes
Magos, Papá Nöel y Gran Hermano (pero el del libro de Orwell) todo
junto, que te vigila 24X7 y, a modo madre cuando te suelta eso de “te
lo dije”, está esperando con la escopeta cargada para disparar
cuando menos te lo esperes. A matar.
Pero no todo va a ser
malo, no. Yo creo firmemente que a las personas buenas les esperan
cosas buenas, aunque hasta que eso llegue tengan que pasar por alguna
penuria que otra, pero llegará lo bueno, eso seguro. Y sé que estás
pensando “¿Y toda esa carroña mala sangre que campa a sus anchas
por el mundo y a la que todo le sale bien?”. Pues si el invento
este del Karma funciona, toda esa morralla pagará sus fechorías
tarde o temprano (políticos de España, ¡prepárense!).
Y como todo en la vida,
cada historia tiene su matiz y lo que tú crees que es bueno, para
otro será malo y a lo mejor el Karma te deja un regalito que crees
que no te corresponde, pero sí. En cualquier caso, el Karma es como
las meigas, aunque no creas en ellas ándate con ojo, vaya a ser que
te lleves una sorpresita…
Palabra de Karma ¡Chacón!
(Lo siento, tenía que hacer el chiste malo, no me odies).
Ángela Cowar

Muy buena entrada la de hoy, me ha gustado mucho :)
ResponderEliminar