miércoles, 28 de septiembre de 2016

Ante todo mucho Karma

¿Cuántas veces has oído hablar del Karma? Es un concepto que está muy de moda, aunque verdaderamente es algo de lo que se ha hablado toda la vida bajo otras acepciones. Llámalo destino, llámalo “la vida te devuelve lo que das”, llámalo justicia divina… el caso es que el Karma se ha instalado en nuestra sociedad y está pisando muy fuerte, tanto que hay quien le profesa una profunda devoción.

El Karma (creencia central en la doctrina del hinduismo) es una energía trascendente que se deriva de los actos de las personas y se interpreta como una ley cósmica de retribución o de causa y efecto. El “donde las dan las toman” de toda la vida, vaya.



Y claro, como todas las fuerzas que rigen nuestro mundo, el Karma también tiene su lado positivo y su lado negativo, y cuando nos la devuelve en negativo es cuando viene eso de “¡mardito karma, por qué a mí!” (Acentúese la R en “maRdito”, que le da un tono dramático muy interesante). Pues seguramente porque en un pasado las has liado parda y no podías quedar impune: ¿Que dejaste a una persona que te quiso mucho? Tranquilo, ya te romperán el corazón a ti. ¿Que te reíste del defecto de alguien sin pensar que quizá esa persona no lo estaba pasando bien? No te preocupes, te van a caer como panes cuando peor te encuentres. ¿Que le diste la espalda a un amigo cuando más te necesitaba? No lo dudes, vas a sentir la soledad en tus carnes. Obviamente pensarás que tú eres buena gente y que el Karma será benévolo contigo, pero siento decirte que a la mínima cagada, el karma estará ahí tomando nota, porque es como una especie de Reyes Magos, Papá Nöel y Gran Hermano (pero el del libro de Orwell) todo junto, que te vigila 24X7 y, a modo madre cuando te suelta eso de “te lo dije”, está esperando con la escopeta cargada para disparar cuando menos te lo esperes. A matar.

Pero no todo va a ser malo, no. Yo creo firmemente que a las personas buenas les esperan cosas buenas, aunque hasta que eso llegue tengan que pasar por alguna penuria que otra, pero llegará lo bueno, eso seguro. Y sé que estás pensando “¿Y toda esa carroña mala sangre que campa a sus anchas por el mundo y a la que todo le sale bien?”. Pues si el invento este del Karma funciona, toda esa morralla pagará sus fechorías tarde o temprano (políticos de España, ¡prepárense!).

Y como todo en la vida, cada historia tiene su matiz y lo que tú crees que es bueno, para otro será malo y a lo mejor el Karma te deja un regalito que crees que no te corresponde, pero sí. En cualquier caso, el Karma es como las meigas, aunque no creas en ellas ándate con ojo, vaya a ser que te lleves una sorpresita…

Palabra de Karma ¡Chacón! (Lo siento, tenía que hacer el chiste malo, no me odies).




Ángela Cowar

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