Ya sabes que yo no soy de decir adiós, pero a
él se lo he dicho con ganas. Y fíjate que tampoco se portó tan mal, que si le
quitamos esa parte de drama que a veces le meto a mis pelis, cuánto me
ahorraría en lágrimas de producción. Pero bueno, algún defecto “profesional”
tengo que tener de aquella época de la escuela de imagen y sonido. El caso, que
le he dicho adiós a 2016 bastante convencida de que dejo bien sellado todo lo
que todavía tenía fugas. Y soy consciente de que el recuerdo aún me traerá
pasaditas de nostalgia de la que te pone el huevo en la garganta y el tembleque
en la barbilla, pero sabré que solo es eso, morriña.
Reconozco que, frente a la poca suerte (que no mala) que me rondaba desde el comienzo del año, me saqué el par de comodines que tenía en la manga y gané Tablada y Santiago, recuperando fuerza y esencia, sabiendo que en base a la suerte no hay nada escrito en los renglones de mi vida. Posiblemente 2016 tuvo muchas más cosas buenas que regulares, porque de las regulares he aprendido tanto que ya tienen categoría de mejores.
Reconozco que, frente a la poca suerte (que no mala) que me rondaba desde el comienzo del año, me saqué el par de comodines que tenía en la manga y gané Tablada y Santiago, recuperando fuerza y esencia, sabiendo que en base a la suerte no hay nada escrito en los renglones de mi vida. Posiblemente 2016 tuvo muchas más cosas buenas que regulares, porque de las regulares he aprendido tanto que ya tienen categoría de mejores.
Así que ahí te dejo año viejo y aquí te espero
año nuevo, con la certeza de saber que quien estuvo está, aunque no sé seguro
si estará y tampoco lo voy a pensar demasiado. Yo estaré, te viviré, te sentiré. Y
me agobiaré, cabrearé y desistiré pero solo un rato, porque estoy hecha para
resistir y lo haré. Y amaré porque amo y amé. A mí la primera para saber
hacerlo bien con los demás.
Adiós 2016, inolvidable. Hola 2017,
sorpréndeme.
Ángela Cowar

Love it!
ResponderEliminarMe encanta... o más
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