viernes, 19 de febrero de 2016

PAM

Cuando decidí venir a Tablada no tenía muy claro cuál iba a ser mi labor aquí. Sabía que venía a colaborar con una asociación local que trabajaba con personas con discapacidad pero, dada mi inexperiencia en este campo, no sabía de qué forma iba a poder ayudar. 

El Programa de Ayuda Mutua (PAM) surge de la necesidad de apoyar a las familias de Villa María del Triunfo en general y de Tablada en particular, en las cuales alguno de sus miembros sufre algún tipo de discapacidad, en su mayoría niños. 



Sólo en el distrito de Villa María hay cerca de 24.000 discapacitados. Dadas las condiciones en las que se vive aquí, que te expliqué en mi anterior carta, sacar a delante a un niño con este tipo de problema, ya sea físico o mental, no es nada fácil. 
La desinformación, la falta de medios y el "abandono" por parte de las instituciones públicas, hacen que estas familias se sientan realmente perdidas. 

Gracias a la bondad, tenacidad y perseverancia de Rosa, la coordinadora del PAM y mamá de todos los voluntarios, las familias del distrito tienen un lugar donde acudir para asesorarse. Encuentran ayuda en temas burocráticos y orientación psicológica para saber cómo afrontar cada situación. Les permite tener la guía que necesitan para poder llevar a sus hijos a que reciban tanto terapia física como ocupacional y es aquí donde entramos en juego los voluntarios: médicos, fisioterapeutas, rehabilitadores o voluntarios "libres", como es mi caso, que hacemos cualquier tipo de taller, acompañamiento y apoyo. 


Tengo la suerte de poder trabajar con varios niños con distintos tipos de discapacidad. Digo suerte porque cada uno de ellos me enseña algo distinto cada día, desde bailar hasta sacar todo el genio con el fin de lograr un objetivo. Siempre con una sonrisa. Son sencillamente geniales. 

Poco a poco te iré contando algunas de las historias que se esconden detrás de estas personas y de su lucha por conseguir ser aceptados como son y por quienes son, historias que me están dejando huella y que me gustaría que tu también llegaras a sentir. 



PD: Cada vez que uno de estos niños sonríe veo a Suyay y eso pasa todos los días. Constantemente.


Ángela Cowar

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